Nosotros

Terra Tlalocan es un proyecto de vida familiar que nace del deseo profundo de vivir en conexión con la tierra y sus procesos naturales.

Somos una familia formada por un antropólogo y fotógrafo, una geógrafa y profesora de yoga, y nuestro hijo, quien ha crecido explorando estas y otras montañas. Inspirados por la naturaleza y por la necesidad de construir formas de vida más conscientes, decidimos crear un espacio donde la regeneración de la tierra y el bienestar humano puedan caminar juntos.

Nuestro proyecto se inspira en los principios de la permacultura, así como en prácticas de agricultura regenerativa y sintrópica, que buscan restaurar la salud de los ecosistemas a través de la diversidad, la cooperación entre especies y el respeto por los ciclos naturales.

Partimos del reconocimiento de que somos parte de un sistema vivo donde todo está interconectado: el suelo, el agua, las plantas, los animales y las personas. Por ello creemos que el bienestar humano está profundamente ligado al bienestar de la Tierra.

En nuestro hogar cultivamos alimentos de manera consciente, trabajando para regenerar el suelo, favorecer la biodiversidad y participar activamente en los ciclos naturales a pequeña escala.

Nos encontramos en un entorno rural, rodeados por un pequeño bosque que hemos reforestado durante casi dos décadas, a la orilla de un arroyo afluente del río Ajajalpan. En este territorio de aproximadamente 7,800 m², desarrollamos distintos sistemas agroforestales y construimos una cabaña mediante técnicas de bioconstrucción, buscando habitar el espacio con respeto y armonía.

Terra Tlalocan es al mismo tiempo nuestro hogar, un laboratorio vivo de aprendizaje y un espacio para compartir experiencias que conectan naturaleza, bienestar y comunidad.

Nuestra misión es contribuir a la construcción de sistemas alimentarios sostenibles que fortalezcan la soberanía alimentaria y promuevan el bienestar integral, demostrando que es posible regenerar la tierra mientras cultivamos nuevas formas de habitar el mundo. Para ello también integramos prácticas de bienestar y conciencia, como el yoga, la meditación y el contacto profundo con la naturaleza, convencidos de que al reconectar con los ritmos de la Tierra también cultivamos equilibrio interior, presencia y comunidad.